A menudo me pregunto quien es este tipo que viste mis ropas, que duerme en mi cama, ¿porqué hace cosas tan extrañas para mi?

Cuando se acuesta y se queda dormido, yo me apodero de su cuerpo, del mío. Y volamos a lugares imaginarios donde cada noche vivimos sensaciones y aventuras diferentes. Vemos el mundo desde arriba, mucho mas arriba de las nubes, caenos en vuelos verticales sin hacenos mas daño que un leve despertar, vivimos tórridas noches de lujuria desenfrenada, sin cansancio, sin reproches.

Cada mañana se me hace mas doloroso dejar sitio a este señor tan serio que casi siempre hace cosas aburridísimas (al menos para mí).